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Pasajero a Ítaca
Eduardo Fernández-Fournier, Madrid, Spain
IX. Clifila entra (y sale) en esta historia. Segunda matanza
Pues, queda el episodio más horrible
de aquella horrible tarde, y aún de toda
esta asquerosa historia. Por testigos,
mis oídos, mis desdichados ojos.
Regresaba a mi casa, adónde Ulises
me ordenó ir, después de la matanza.
De igual modo que llega el capador
de cerdos a un lugar, y por un tiempo,
se escuchan los chillidos penetrantes
de los cerdos que sufren el maltrato,
así, la tarde se llenó de gritos,
agudísimos llantos y alaridos
de doce esclavas, que eran arrastradas,
afuera, al patio, para ser ahorcadas.
No sé si distinguí, o lo imaginé,
pensando en ella, el llanto de Clifila.
Homero se pasa, describiendo un asesinato múltiple.
(TELÉMACO:-)
No quiero privar de la vida con muerte honrosa a estas esclavas que derramaron el oprobio sobre mi cabeza y sobre mi madre, durmiendo con los pretendientes.
Así habló. Y, ATANDO A EXCELSA COLUMNA LA SOGA DE UNA NAVE DE AZULADA PROA, CERCÓ CON ELLA LA ROTONDA, TENDIÉNDOLA EN ALTO PARA QUE NINGUNA DE LAS ESCLAVAS LLEGARA CON SUS PIES AL SUELO. ASÍ COMO LOS TORDOS DE ANCHAS ALAS O LAS PALOMAS QUE, AL ENTRAR EN UN SETO, DAN CON UNA RED TENDIDA ANTE UN MATORRAL, ENCUENTRAN EN ELLA DICHOSO LECHO, ASÍ LAS ESCLAVAS TENÍAN LAS CABEZAS EN LÍNEA, Y SENDOS LAZOS ALREDEDOR DE SUS CUELLOS, PARA QUE MURIESEN DEL MODO MÁS DEPLORABLE. TAN SÓLO AGITARON LOS PIES POR UN BREVE ESPACIO DE TIEMPO, QUE NO FUÉ DE LARGA DURACIÓN.
./..
Tras esto, (Telémaco, el porquerizo y el boyero) laváronse las manos y los pies, y volvieron a penetrar en la casa de Ulises; pues la obra estaba cosumada.
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Ví los doce cadáveres colgados.
Allí estaba Clifila, una de doce
horribles muecas. ¡Oh, crispada lengua!
¡Oh, semblante, al que Ulises arrancó
la vida, la belleza y la dulzura!
N. T. Produce verdadera repugnancia la ferocidad e hipocresía de Ulises. Después de "disfrutar de los placeres de Afrodita", durante once años, con Circe y con Calipso, traicionando a Penélope, ¡Ordena dar muerte a doce esclavas por comportarse con impudencia! También sorprende la mezcla de floritura poética, regodeo y distanciamiento, de Homero, al contar este repugnante crimen. Las personas sensibles, es mejor que no lean los párrafos de la Odisea recogidos en la página anterior. Si ya los han leido, les ruego se comporten con más civismo que yo, y no le den un corte de mangas a Homero.

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